¿Querés comprar o alquilar por Internet? ¡Que no te engañen!

Jerónimo Moretti Jerónimo Moretti
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Cuando las circunstancias de la vida nos empujan a buscar un departamento debemos tener los ojos bien abiertos porque no sólo queremos encontrar lo que buscamos sino porque hay muchas personas dispuestas a engañarnos o a vendernos chicha por limonada. 

Antes de la era de Internet, las búsquedas eran de largas jornadas con agentes inmobiliarios, visitando lugares y llevándonos constantes desilusiones. Pero con Internet esto cambió: ahora podemos buscar un departamento mientras averiguamos los precios de los muebles que nos gustan. 

Aunque es una gran ventaja, no todos es color de rosas y debemos ser cuidadosos a la hora de buscar. Para que no nos llevemos desilusiones, en homify realizamos una investigación de todo lo que debemos saber para hacerle frente a este desafío.

Cuidado con las imágenes

Si bien las fotos del departamento son importantes, porque podemos estimar cómo se ve, no debemos confiar ciegamente en ellas y debemos prestarle especial atención a la información escrita que las complementa. Los seres humanos respondemos a las imágenes más rápido que al texto, pero no debemos dejarnos guiar por esta tendencia porque los agentes inmobiliarios lo saben y muchas veces se aprovechan.

Esta es la razón por la que pasan una gran cantidad de tiempo trabajando sobre la iluminación y el orden de las casas que venden: eso les asegura mejores fotografías. Además, con una buena lente y un ojo experto pueden lograr que la cocina se vea más grandes de lo que es, con más luz de la que tiene e, incluso, puede reforzar la pátina del piso.

Estos efectos no se logran sólo con una buena cámara y un poco de conocimiento, sino que muchas veces necesitan de programas como el Illustrator o el Photoshop para mejorar la calidad del departamento. Por eso, ¡mucha cuidado! Las fotos no representan siempre lo que verdaderamente es.

Debemos calcular los gastos extra

Cuando estamos en la búsqueda de un departamento, el presupuesto es uno de los ítems fundamentales que tenemos que tener en consideración. Si encontramos el lugar que estábamos buscando y su alquiler se ajusta a nuestro presupuesto, podemos empezar a cantar bingo. Pero alto ahí, no es bingo sino línea: debemos saber que pueden haber costos adicionales que no se mencionan. Los impuestos nacionales, provinciales o municipales, los gastos de la inmobiliaria o incluso el depósito pueden hacer variar alrededor de un 30% ese número que tan bien nos quedaba en un principio.

Inclusive, a la hora de la mudanza, es probable que tengamos que añadir gastos extra: un camión más grande del calculado para llevar nuestros muebles, un gasto extra del mantenimiento de un área común o alguna rotura imprevista nos pueden jugar una mala pasada si no los tomamos en consideración.

Chequear el aire acondicionado y la calefacción

Si estamos pensando en mudarnos a una zona en la cual necesitamos aire fresco en verano y/o aire cálido en invierno, entonces debemos saber que necesitamos casi obligatoriamente de un aire acondicionado o de una estufa o caloventor. Muchas veces, estos artículos son muy costosos y es un gasto que puede que tengamos que considerar a la hora de la mudanza.

En muchos casos, en la gran mayoría a decir verdad, los dueños de las casas ya tienen instalados estos electrodomésticos. En caso de que así sea, debemos consultarle al dueño qué gastos de funcionamiento requieren estos aparatos. Por ejemplo: los aires acondicionados requieren de una recarga de gas para poder enfriar lo suficiente y los calentadores parecen no tener ningún gasto a priori, pero pueden ser muy costos en términos de consumo energético.

Cuidado con el ruido y con la seguridad de la zona

Cuando tenemos el lugar indicado para mudarnos, debemos ir un paso más a fondo e investigar mejor. Al visitar el lugar tendremos una noción real de los tamaños, la distribución, la luz que entra y, sobre todo, los ruidos. ¿Es una zona tranquila? ¿Hay mucho ruido de autos y colectivos? ¿Se huele la nafta en el ambiente, se escuchan los frenazos, los insultos? Además, debemos mirar si es una zona tranquila o más conflictiva, si es un área limpia y ordenada, si nos sentiremos seguros al volver a casa y si nos permite movernos con tranquilidad hacia nuestro trabajo o los lugares a los que debemos asistir. Estas consideraciones son fundamentales dado que pasaremos una gran cantidad de tiempo en la zona y pueden ser indicios de la calidad de vida que allí llevaríamos.

El contrato: hay que leer entre líneas

Una vez que encontramos el lugar que estábamos buscando, empieza el verdadero desafío: la negociación del contrato. Estos suelen ser momentos especialmente tensos para todos pero, sobre todo, para una persona que no tiene un conocimiento sustancial de las leyes o de contratos. Los agentes suelen incluir todo tipo de términos legales que muchas veces confunden, por lo que puede ser una buena idea leerlo junto a algún abogado o tener algún tipo de asesoramiento legal antes de firmar. Si decidimos hacerlo solos, debemos prestar especial atención a las cláusulas que puedan estar ocultas. Para evitarlas, debemos leer el contrato con cuidado y destacar aquellas palabras o términos que no entendamos. Si hay algo que no nos convence o que queremos volver a hablarlo, debemos ponernos en contacto con el agente inmobiliario de manera urgente para poder volver a conversar ese aspecto y llegar a un acuerdo.

El proceso de búsqueda de un nuevo lugar para vivir puede ser muy estresante o puede ser un proceso maravilloso hacia el lugar que siempre soñamos. Debemos saber bien todo lo que tenemos que considerar a la hora de dar el sí final y poner la firma, tenemos que tener en cuenta los costos extra, la ubicación, la distribución y que el contrato no tenga sorpresas ocultas. Con todo esto sobre ruedas, a celebrar.

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