Un departamento destruido que se reinventa

Nadia Daruiz Nadia Daruiz
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Siempre da mucha fiaca comenzar una reforma en casa, ponerlo todo patas arriba y reinventar nuestro espacio. Sin embargo, a veces los cambios son inevitables: una tubería rota, un sistema eléctrico que da problemas, un living que ya no es funcional. Enfrentarse a una reforma integral será mucho más llevadero si nos concentramos en el resultado más que en el arduo proceso. 

Para aquellos que están pensando en hacer una reforma, o que están en medio de una y no ven la luz al final de tanto escombro, queremos compartir este antes y después de un pequeño departamento. Una muestra de que vale la pena meterse en ese desafío que es hacer obra en casa cuando lo que nos espera es un resultado espectacular.

Antes: un departamento en ruinas

Nos encontramos ante un viejo apartamento en muy mal estado al que es necesario hacer una reforma profunda, que va más allá de lo puramente estético. La reforma en esta casa no consiste en un simple cambio de cara, sino que es fundamental renovar instalaciones, paredes, techos y suelos que no están en buen estado y que tampoco van con las tendencias estéticas del nuevo propietario. Es hora de dejar atrás el estilo rústico y los colores anticuados…

Después: el recibidor

La entrada de la casa nos da una idea de por donde van los tiros. Blanco inmaculado, nuevos tabiques, minimalismo llevado a la máxima potencia y un techo en el que las vigas de madera han sido sustituidas por falsos techos donde se han instalado LEDs que crean una iluminación potente y funcional.

Antes: el living

Reorganizar la casa para crear espacios más definidos era uno de los objetivos de la obra. El living aprovecha una de las ventanas de la fachada, con un pequeño balcón, como punto de luz. Al encontrarse en el centro de la fachada será él quién decida cómo se reorganizará la distribución del espacio para adaptarse a las necesidades modernas.

Antes: las instalaciones

La reforma de esta casa cambió la estructuración de los espacios, creando nuevos tabiques y remodelando el espacio total. Uno de los aspectos centrales de la obra se fue el sistema eléctrico, por lo que también se instaló un falso techo. Los nuevos aislamientos permitieron también una mejor eficiencia térmica y aislamiento de sonido. Al igual que en los techos, también los suelos sufrieron una importante reforma que permitió instalar un sistema de calefacción por loza radiante.

Después: un living fabuloso

Una vez terminada la obra, es imposible intuir el desbarajuste que instalar la calefacción o el nuevo sistema de aislamiento supuso, porque lo único que apreciamos aquí es un living donde impera el orden y el blanco más inmaculado, eso sí, con pinceladas negras. 

Durante la reforma se aprovecho a instalar algunos elementos empotrados, como las estanterías que rodean la puerta de acceso al pequeño balcón. Otro elemento incorporado es el aparato de aire acondicionado, que al estar encastrado se ve mucho más discreto y no afecta visualmente al diseño del ambiente. 

La iluminación con LEDs sobre el sofá consigue crear un ambiente diáfano, que puede hacerse más cálido con luces de ambiente siempre que la velada lo exija.

No solo de blanco vive el minimalismo

No solo de blanco vive el minimalismo, también de negro. Por eso en este pasillo distribuidor, que conecta el living con la cocina y con el resto de la casa, se ha usado el negro para agregar un contrapunto potente que marque más las diferencias. El uso de la pareja blanco y negro no es original, pero sí muy elegante: un acierto seguro. De nuevo los LEDs son la clave de la iluminación.

La nueva cocina

Y nos colamos en la moderna cocina donde, al igual que en el resto de la casa, se combina el negro y el blanco con una estética minimalista y funcional.

Antes: un baño de terror

Como el resto del departamento, el baño estaba en mal estado, con grietas profundas en las paredes y una instalación que se había quedado muy desfasada. Uno de los elementos que desaparecerá con la reforma es ese desnivel en el que se encuentra el inodoro. Se eliminará levantando el resto del suelo y unificándolo, para permitir de esta forma cambiar la ubicación de los sanitarios y crear un interior más diáfano.

Después: un baño impecable

La imagen actual no se parece ni remotamente a la antigua. Como vemos, el inodoro ha cambiado de orientación y bajo la ventana se ha colocado un pequeño radiador-toallero. El uso del blanco aumenta la sensación de luz y espacio en el baño y las pinceladas en negro le otorgan personalidad y un contraste que refuerza la elegancia de este departamento.

El nuevo dormitorio

Aquí no hay lugar para los contrastes. En el dormitorio, la última de las habitaciones de este departamento, la austeridad de colores es total. Sobriedad, minimalismo y mucha luz para un dormitorio que ha sido reinventado siguiendo la línea del resto de la casa: loza radiante, equipo de aire acondicionado empotrado en la pared y luces LEDs. En conclusión, hasta las viviendas en peor estado pueden transformarse en una casa moderna y funcional.

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