La casa del terror se vuelve de cuento de hadas

Nadia Daruiz Nadia Daruiz
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Como el ying y el yang, en la vida, todo tienes dos caras. También los ambientes rurales, que pueden ser muy bucólicos y agradables o todo lo contrario: tener cierto toque inquietante y crear cierto desasosiego. Quizá de esto último tienen algo de culpa las películas de terror, que nos han llevado siempre a casas abandonadas en medio de la nada, rodeadas de vegetación salvaje y una niebla atroz que crea el ambiente perfecto para que nuestra imaginación nos juegue una mala pasada. 

Algo así ocurre con la vivienda protagonista de este antes y después. Una típica casa de pueblo alemana con tejado a dos aguas. Construida en 1804, había pasado por múltiples usos hasta acabar abandonada en medio del camino. Su aspecto misterioso ocultaba un potencial que, sin embargo, supieron ver con acierto sus actuales propietarios. Una transformación que lleva esta vivienda de las tinieblas a la luz, de lo terrorífico a lo pintoresco. ¡Veamos el cambio!

Antes: una vivienda fatasmagórica

Cuando la vivienda fue adquirida en 2003, su aspecto exterior era bastante triste. Con cierto aire fantasmagórico, a lo que sin duda influye el denso gris de los inviernos alemanes, esta casa se ocultaba entre una vegetación que poco a poco le iba ganando terreno a la vivienda. El terreno, además de la casa, incluía también el jardín  colindante que, como el resto de la vivienda, requería de una buena reforma que lo llenara de vida.

Antes: las distintas vidas del edificio

Nos acercamos a la construcción y apreciamos algunos rasgos típicos de la arquitectura rural, como lo entramados de vigas de madera vista en la fachada. Aquí, además, observamos otros rasgos que nos hablan de su pasado como vieja taberna del pueblo, como la caja de luz que encontramos justo por encima de la puerta y que antes sostenía un cartel que hoy es prácticamente irreconocible.

Antes: mirándolo en detalle

La fachada necesitaba algo más que una limpieza de cara, puesto que los materiales, en especial la madera, se habían ido desgastando con el tiempo. El proceso de reforma fue costoso, pero buscó recuperar y sanear esos entramados de madera que le daban el aspecto tan pintoresco y rural a la casa y añadir y cambiar aquellos con los que ya no se podía trabajar. Un proceso largo que, sin embargo, mereció la pena.

Después: una casa pintoresca

La cuidada reforma devuelve a la vivienda su aspecto amable y luminoso. La madera ha sido renovada y la pintura ha conseguido aumentar el contraste entre el entramado de vigas y el resto de la fachada. El tejado también se ha cambiado, mejorando de esta manera el aislamiento de la vivienda. Y es que los cambios exteriores conllevan profundas reformas estructurales: un sistema eléctrico nuevo, materiales ecológicos, un sistema eficiente de calefacción, especial atención al aislamiento…  

Además del edificio, los cambios también han afectado al camino de acceso que se ha limpiado y organizado, creando una entrada agradable que invita a visitar la vivienda.

Después: mirándolo al detalle

Las ventanas se han mantenido con la misma distribución que la original, pero se han eliminado las contraventanas de madera y se ha cambiado toda la carpintería y la cristalería de las mismas. Además, se ha rodeado toda la fachada de canteros, donde las hortensias de mil colores le dan un aspecto fresco y alegre a lo que antes era una casa bastante inquietante y tenebrosa.

Después: un jardín muy inspirador

Rodeamos la vivienda y descubrimos un lindo e inspirador jardín. Una zona pavimentada sirve de terraza, mientras que un camino de piedras nos lleva a la parte más salvaje del jardín. Con un aire más de jardín inglés que francés, a pesar de lo organizado, la naturaleza aquí sigue siendo libre y todo tiene un aire rural y campestre muy acorde con la vivienda.

Después: interiores rurales

La renovación ha sido muy respetuosa con el carácter rural de la construcción tanto por fuera como por dentro. La modernización ha mejorado las estructuras, el aislamiento y los sistemas de calefacción o electricidad. Sin embargo, se ha buscado mantener el aire rústico de la casa, que en su interior sigue alardeando de los mismos materiales que en el exterior: madera y piedra. Las vigas en el techo, los muros de mampostería y la decoración ayudan a crear un rincón acogedor con sabor a pueblo: la mejor medicina contra la gran ciudad.

Si tenés ganas de seguir leyendo, este libro es ideal: Antes & Después: De patito feo a fabuloso cisne

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