Un viaje al pasado argentino

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Neoclásica y ecléctica, casa La Carlota, proyecto de Estudio Sespede, te eclipsa y, gracias a sus elementos arquitectónicos te remonta al pasado que, en Argentina, entre los siglos XVIII y XIX, tenía como protagonistas a increíbles palacetes o estancias.

En la Carlota todos los elementos se encuentran sutilmente aunados. El estilo neoclásico en algunos detalles, como las molduras de las ventanas elaboradas en cantera clara contrastan con el color rosa de la fachada.

La ubicación de la casa tampoco es dato menor. En el medio de un extenso terreno, se levanta majestuosa entre amplios jardines.  A simple vista el color rosa de la fachada te hipnotiza y los balcones y terrazas, con un mirador en la última planta decididamente te cautivan.

Hacia el exterior predomina una tendencia hacia el pasado, mientras que hacia el interior el pretérito se conjuga con el presente prevaleciendo en cada uno de los ambientes ya sea en algún mueble o accesorio.

Cabe destacar que Estudio Sespede, con oficinas en Buenos Aires y Sao Pablo, tiene más de 30 años de trayectoria y cuenta con experiencia en distintas escalas de obra no sólo en  Argentina sino también en España, Brasil y Perú.

La firma se define como “un equipo consolidado que entiende la arquitectura como servicio respondiendo en forma ágil, creativa y eficiente; atendiendo a las vivencias espaciales, visuales, texturas y sobre todo los sueños de cada propietario”.

En el libro de ideas de hoy; un recorrido por casa La Carlota, un proyecto con aire romántico y acento en el pasado ¡comenzamos!

Fachada neoclásica

La casa se desarrolla en dos plantas. De estilo neoclásico balcones, galerías y terrazas se relacionan armónicamente en un ritmo que le da un carácter único a la fachada.

Galería extensa que hechiza

La galería que envuelve a la casa ofrece una vista espectacular hacia el extenso y amplio jardín. Columnas clásicas, cerámicas vintage y unos cuantos faroles hacen el resto imprimiendo cierta magia en ese espacio de transito y estancia.

​Interiores que seducen

Hacia el interior de la casa las divisiones entre los ambientes se desarrollan a través de puertas de alturas generosas.

En el interior de la vivienda, a diferencia del color rosa que domina la fachada, la paleta de colores adquiere otras escalas. En el living, por ejemplo,  blanco, gris y borravino se sucede en muebles de estilo clásico, muros o alfombras imprimiendo cierta frescura.

En este espacio se destacan los sillones modernos de uno, dos y tres cuerpos. El detalle vintage está dado por pequeños accesorios como relojes antiguos colocados en repisas.

​Comedor que acoge

En el comedor, en cambio, el color elegido para los muros es el  azul. El espacio se completa con  una extensa mesa de estilo clásico, una amplia alfombra y algún que otro cuadro o accesorio en la pared.

El guiño vintage además de verlo en el mobiliario también se aprecia en la lámpara de techo.

Un rincón íntimo

Aquí nuevamente encontramos otra paleta de colores que van desde el salmón al marrón.

Reiterando la fórmula de los ambientes anteriores, el mobiliario combina elementos clásicos con antiguos. La barra y las sillas de fines de siglo XIX dialogan armónicamente con el juego de sillones y con la mesa de centro creando un espacio cómodo y nostálgico.

Dormitorio de ensueño

Llegamos a la habitación principal. Azules y morados se combinan en muros, accesorios y mobiliario originando un ambiente encantador.

En el dormitorio la conexión al pasado llega de la mano de una cómoda de fines del siglo XIX.

​La calidez es lo que manda

Aquí los colores marrones y son los que rigen el espacio. El azul en las alfombras brinda el toque distintivo. Finalmente el vínculo con décadas anteriores lo observamos en el mobiliario.

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