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Un jardín zen es un jardín encantado

Un jardín zen es un jardín encantado

Tener un jardín en nuestra casa siempre es un beneficio, sea pequeño o grande, interno o externo…
Tener un jardín en nuestra casa siempre es un beneficio, sea pequeño o grande, interno o externo…

Tener un jardín en nuestra casa siempre es un beneficio, sea pequeño o grande, interno o externo, es una conexión con la naturaleza que nos regala uno de los ambientes favoritos, porque en verano lo aprovechamos al máximo y muchas veces se convierte en nuestro pequeño oasis, pero también porque el resto del año vamos viendo la evolución de las plantas, vamos conociendo los secretos que esconde su desarrollo y nos deleitamos con su belleza.

La decoración de un jardín no es algo que debemos pasar por alto, decorar un jardín puede hacer que te enamores y lo utilices y disfrutes así como la falta de decoración puede transformarlo en un lugar abandonado en donde el clima hace estragos.

Un jardín que armoniza 

Una de las maneras de decorar más difundidas en los últimos años es la creación de un jardín zen. Cuando se habla de jardín zen se puede hacer referencia a los pequeños jardines que fueron creados no sólo para ambientar hogares sino también como elemento utilizado para la relajación. Estos pequeños jardines suelen estar compuestos por una bandeja en donde la piedra, arena e incluso algunas plantas y rocas se hacen presentes en distintos diseños para que nosotros juguemos con las formas de la arena logrando así enfocarnos en esa tarea, olvidarnos de lo demás, y lograr una relajación como pocas veces logramos. Con la misma premisa, de un espacio armónico donde disfrutar y relajarnos nuestro jardín de la casa puede transformarse en un jardín zen. No sólo lo hacemos por la belleza del hogar y nuestro bienestar, sino que también es una gran opción para lograr un lindo jardín que no necesite mucho mantenimiento.

En qué consiste 

Un jardín zen es simple de lograr, si bien requiere de un diseño armónico y bien pensado, sus elementos son pocos: basta con tener plantas, piedras o arena y también podemos sumarle una fuente, éstas siempre son grandes aliadas en los jardines, su sonido crea un ambiente que nos hace olvidar que estamos en una casa de ciudad y estéticamente son una belleza. Lo mismo con las estatuas, especialmente las de buda, le imprimen al jardín un aire oriental, si tenemos la costumbre de meditar es una gran oportunidad para crear nuestro espacio donde realizarlo. Un buen diseño requiere no sólo saber cómo armarlo, sino también el estudio del suelo, saber qué plantas son las más convenientes y dónde ubicarlas suelen ser la clave de un buen crecimiento y, como resultado, un bello jardín.

Para disfrutar o meditar 

El diseño de un jardín, como del resto de la casa, puede ser obra de un diseñador, en estos casos es ideal para lograr así un buen aprovechamiento de nuestro espacio, decidir qué parte la disfrutamos y qué parte queda exclusivo para las plantas es muchas veces un gran desafío, porque se tiene que tener en cuenta muchos factores. Por eso un ambientador o diseñador sabrán mostrarnos el mejor modo de hacerlo, especialmente si lo que buscamos es un jardín zen no se necesitan muchos elementos, aunque sí lograr una armonía visual a través de los objetos y quién mejor que un experto para aconsejarnos. Una vez que creamos nuestro jardín zen podemos optar por disfrutarlo instalando muebles de exterior para pasar buenos momentos allí transformándolo en un ambiente más, o simplemente dejarlo calmo y hacer actividades que nos desconecten como dibujar en la arena, como se hace en los jardines más pequeños, o cuidar de las plantas o simplemente meditar. El uso que le demos es algo muy personal y puede variar de persona a persona, pero lo que no varía es el hecho de que un jardín zen siempre es conveniente, fácil de hacer y hermoso.

Ventajas de un jardín zen 

Las ventajas de un jardín zen se basan principalmente en el tipo de vegetación que utiliza, al ser plantas que están rodeadas de piedras o arena muchas veces se utilizan especies que sobreviven fácilmente en la sombra o con poca iluminación. Un jardín zen es una de las mejores opciones si realmente no queremos invertir mucho tiempo en el cuidado del jardín y la botánica, lo mismo si tenemos un jardín o patio un tanto oscuro o incluso si optamos por crear un jardín de invierno o en el interior de nuestro hogar. Es una hermosa postal para tener tras un vidrio, sea un jardín grande o chico, siempre embellece nuestra casa, le da el toque de verde necesario y no corremos grandes riesgos de que las plantas se echen a perder. Para crear un ambiente relajado y armonioso basta reservar un espacio para diseñar nuestro jardín zen, lograremos tener un espacio propio donde relajar nuestra mente, aclarar nuestras ideas y jugar. Es una gran práctica que no requiere de mucho ingenio, en todo caso, si no nos decidimos nosotros mismos, un diseñador sabrá hacerlo de la mejor manera para integrarlo a nuestro hogar

Materiales necesarios 

Un jardín zen, como todo jardín, se encuentra la mayoría de las veces en el exterior, por lo tanto la elección de los materiales es sumamente importante, las piedras, la madera o el tipo de arena deben ser las más recomendables para exterior, para así lograr un jardín que perdure en el tiempo sin necesidad de cambiar de materiales constantemente, que conserven su belleza con el mantenimiento adecuado y poder así disfrutar de esta joya natural por mucho tiempo.

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